martes, 7 de abril de 2009

Ley de Igualdad y Equidad de Género: Es ahora o nunca

Por. Johan León.

Con el apoyo de un grupo de personas y organizaciones vinculadas con los derechos de la población Lésbica, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Intersexual (LGBTTI) de Venezuela, en la Asamblea Nacional se está discutiendo el Proyecto de Ley de Igualdad y Equidad de Género, por iniciativa de la diputada Romelia Matute.
Esta propuesta, sin duda histórica, ubicaría a Venezuela dentro del concierto de naciones que buscan garantizar los derechos de los segmentos poblacionales históricamente vulnerados por las leyes, y en consecuencia, sometidos al señalamiento de las mayorías.
Según Tamara Adrián, representante de Diversidad e Igualdad a través de la Ley (DIVERLEX), y copresidenta de la Asociación Mundial de Juristas LGBTTI, “Esta segregación legal no es otra cosa que el mismo tipo de negación de derechos que históricamente existió en contra de los esclavos, de las personas de orígenes étnicos diferentes, y en contra de las mujeres, y que afortunadamente han venido siendo superadas en las leyes, y poco a poco en la práctica”. Adrián ha emprendido una lucha constante, sin mucho protagonismo, pero con documentación y hechos con el propósito de abrir caminos que permitan una Venezuela más justa y tolerante con los derechos de la población LGBTTI.
A pesar de que aplaude la iniciativa de la Asamblea Nacional, Tamara Adrián considera que hay varios aspectos en la propuesta que podrían mejorarse, incluso tomando como ejemplos legislaciones de países de la región. Entre otros aspectos, señala la necesidad de garantizar el reconocimiento del derecho a la identidad dinámica de las personas transexuales, transgénero e intersexuales – constituyendo estos grupos los segmentos más vulnerados y excluidos en el sistema de salud, como de educación, laboral y social, así como de derechos- por lo que ha hecho una serie de propuestas específicas a la AN con miras a dejar claros estos puntos.
Parte de la propuesta de Adrián señala que “En caso de discordancia entre la identidad legal y la identidad de género, la persona interesada podrá solicitar el reconocimiento legal de su identidad de género, para lo cual aportará la prueba de la persistencia de dicha discordancia por al menos dos años y del reconocimiento social de dicha identidad por medio de certificados médicos, psicológicos o de otras pruebas adecuadas.” Apunta de igual forma que para el reconocimiento de la identidad de género no debe exigirse las cirugías genitales, pero, en caso de habérsela realizado, no sería necesaria otra prueba.
El Proyecto de Ley de Igualdad y Equidad de Género, discutido por la Comisión Permanente de Familia, Mujer y Juventud, de la Asamblea Nacional ha generado muchos comentarios y expectativas; por una parte organizaciones de la sociedad civil y personas naturales han emprendido una lucha mancomunada por conseguir la inclusión de los términos “orientación sexual” e “identidad del género” en dicho texto legal, con el propósito de garantizar derechos que redundarían en el bienestar de la población LGBTTI de Venezuela, y por otro lado, organizaciones –principalmente de carácter religioso- apuntan sus baterías para luchar contra esta propuesta basados en principios “morales”.
El punto más álgido para los detractores es el referente a las “asociaciones de convivencia”, el cual es entendido por algunos como la instauración del matrimonio gay, sin embargo consiste en la posibilidad de dar carácter legal a las parejas que conformen una unión sexual y afectiva estable, libre y con pretensión de permanencia, independientemente de su sexo y orientación sexual. Esto permitiría el reconocimiento social de la pareja, así como las responsabilidades jurídicas y patrimoniales.
A finales de marzo se hizo un manifiesto conjunto de diez puntos en el que se exponen las razones por las cuales se debe incluir específicamente los derechos de la comunidad LGBTTI en la propuesta. Este documento, avalado por varias ONGs –entre ellas Acción Zuliana por la Vida- y otros grupos ciudadanos, exige el cumplimiento de los compromisos internacionales y constitucionales relacionados con la igualdad de derechos y la eliminación de toda forma de discriminación, asimismo, en el manifiesto se recuerda la Resolución de la ONU firmada por Venezuela el 18 de diciembre de 2008, en la cual los estados firmantes declaran reafirmar “El principio de no discriminación que exige que los derechos humanos se apliquen por igual a todos los seres humanos, independientemente de su orientación sexual o identidad de género”; esa misma resolución insta a los Estados miembros a tomar medidas para “cesar las violaciones de Derechos Humanos basadas en la orientación sexual o la identidad de género dondequiera que tengan lugar, (…) y la denegación de derechos económicos, sociales y culturales, incluyendo el derecho a la salud”.
A pesar de que este tema no ha tenido la proyección deseada en los medios de información masivos, la comunidad LGBTTI ha tenido una movilización sin precedentes en la historia de Venezuela, utilizando para este propósito medios alternativos como Internet, emisoras comunitarias y repartición de volantes en sitios de “ambiente” o “entendidos” en los que coincidan las personas de este grupo poblacional.
La Fundación Reflejos de Venezuela, Unión Afirmativa de Venezuela, Divas de Venezuela, el Colectivo de Lesbianas Feministas Josefa Camejo, las Tertulias de Diversidad Sexual, el grupo estudiantil de Diversidad Sexual de la Universidad Simón Bolívar (DSx USB), DIVERLEX, entre otras organizaciones y grupos han asumido esta lucha, complementando con firmas e intervenciones por derecho de palabra en la Asamblea Nacional lo que sería un gran paso para la inclusión efectiva y la no discriminación de las personas que deciden manifestar su orientación sexual o identidad de género.
El colectivo LGBTTI de Venezuela llama a todas las personas que están de acuerdo con los términos planteados a adherirse a esta propuesta y prepararse para la movilización, la recaudación de firmas y todos los mecanismos legales que se requieran para lograr esta meta. Es ahora o nunca; la Ley de Igualdad y Equidad de Género podría sentar las bases para una Venezuela más plural, tolerante y respetuosa hacia la diversidad.
Para saber más sobre este tema revise: www.apoyopropuesta.blogspot.com

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