martes, 12 de febrero de 2008

Mi amigo vive con VIH


El SIDA ha presentado nuevos desafíos a todas las personas afectadas por esta pandemia, no solo para los que sufren a causa del Virus de Inmunodefieciencia Humana (VIH), sino también para sus familiares, amigos y otros seres queridos. Es normal que se sienta que la vida toma una nueva perspectiva y que quizás los planes que teníamos a largo plazo se puedan ver afectados.
Además de la atención médica, es necesario para una persona que viva con VIH o Sida (PVVS) tener el apoyo emocional y la comprensión de su círculo familiar y amistoso más inmediato, que puedan servir de soporte en las dificultades. No es fácil admitir que se vive bajo esa condición, por lo que muchas veces las PVVS suelen rechazar todo tipo de ayuda, así ésta provenga de sus seres más queridos. ¿Qué puedo hacer para ayudar a mi amigo?
No permitas que la persona que vive con VIH o Sida (PVVs) se aísle, infórmale que existen personas, instituciones, hospitales y organizaciones no gubernamentales que le pueden ayudar en su proceso.
Oriéntalo para que no se culpe por haberse infectado con VIH, recuérdale que no es un “estilo de vida” el que lleva a esto, sino un virus; esto es un punto que podría costarle para que lo entienda, pero allí estás tú para ayudarle.
Evita los sermones o discusiones porque consideres que tu amigo no esté llevando la enfermedad de la mejor manera, quizás él (o ella) piense distinto a ti.
No vaciles en preguntarle sobre su estado de salud, quizás tu amigo necesite conversar al respecto; si se rehúsa, dile que estás allí para escucharlo cuando se sienta mejor.
Habla con tu amigo sobre el futuro; sobre mañana, la próxima semana, el año que viene, es importante mirar hacia el mañana sin omitir la realidad presente. La esperanza contribuye a renovar fuerzas y continuar.
Si quieres llorar cuando él llora hazlo, si quieres reír cuando él lo haga, hazlo; eso mantendrá los lazos de confianza entre ustedes y se fortalecerán ambos.
Prepárate para cuando se enoje contigo sin razón aparente, no lo tomes como algo personal; se descarga contigo porque sabe que tú le vas a comprender. Solo comparte su rabia y frustración.
Dile lo que piensas hacer para ayudarle, si está de acuerdo, hazlo; es importante que cumplas tus promesas.
No pienses que el VIH y su estado de salud es lo único que pueden conversar; pueden quedarse sentados juntos escuchando música, viendo televisión o leer un libro; hay muchas cosas que pueden expresarse sin pronunciar ni una palabra.
Si él (o ella) está de acuerdo que lo acompañes a sus consultas, hazlo, podrías acompañarle y devolverse juntos.
Sería de mucha ayuda que conozcas cuáles medicamentos está tomando y sus horarios, así, eventualmente podrás recordarle si se le ha olvidado alguna dosis. No se trata de acosarlo sino de velar por su salud y ayudarle.
Si son una pareja serodiscordante (uno VIH+ y otro negativo) encárgate de tomar las precauciones necesarias a la hora del sexo; cuídalo y cuídate.
Consulta con profesionales o consejeros, pues nunca tendrás todas las respuestas.


Basado en “Mi amigo es positivo y le quiero” de la Coordinadora Gay-Lesbiana Gais Positius de España. Adaptado por Azul Positivo, Maracaibo, Venezuela.

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